martes, 17 de noviembre de 2015

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Amatecas fuera del registro civil de Amatlán de los Reyes, vistiendo tres diferentes huipiles que ostentan en lo cotidiano las mujeres de esta Villa. Foto: Fototeca INAH ca. 1900-1909.

En la industria textil en Mesoamérica se requería el conocimiento de la cría de determinados animales y de cultivo de plantas específicas como en el caso del cultivo y producción de algodón. El algodón es la primera fibra empleada, con la invención del malacate o uso hilar, constituido por una varilla de madera y un disco de arcilla usado como contrapeso, a manera de volante y posteriormente usado en telar de cintura.

Estos dos elementos hicieron posible el desarrollo de una industria textil masoamericana, cuya importancia y significado tuvo enorme valor en cada uno de los actos de la vida de los pueblos originarios. Su empleo continúa  hasta la fecha en algunos pueblos de México y Centroamérica.

Entre las fibras utilizadas en la elaboración de las prendas se encontraba en primer lugar el algodón. Los vestidos de este material eran usados en las regiones tropicales, esta tela era considerada de lujo o para personas privilegiadas. Mientras la gente del pueblo vestía de henequén, ixtle, lechuguilla y otras fibras. (1).

Los textiles tenían varias funciones en las sociedades mesoamericanas; por ejemplo en la vida diaria se utilizó como abrigo corporal, mientras que en el plano económico las mantas integraron una parte importante del tributo que los pueblos enviaron a los mexicas y por ello constituyó una forma de moneda que se utilizó como estrategia comercial.(2)

La habilidad desarrollada en el uso de materiales fue resultado de una gran experiencia que originó el empleo de una amplia variedad de técnicas, materiales y tejido. La industria de la cestería fue importante para los pueblos de Mesoamérica.

Las esteras o (petates), constituían parte de la vida de toda la familiam ya que se nacía sobre ellas, después se empleaban como tapetes para sentarse durante actividades religiosas (Ver Boda amateca), comerciales e incluso para comer y posteriormente serviría al morir como mortaja (ataúd). Los tenates y canastos eran parte esencial en el trasporte y comercio  de todo tipó de mercadería. Los atizadores de fuego (sopladores) y escobetillas fueron utensilios de carácter ceremonial al encender el fuego y en la limpieza de los templos.

Los elementos del diseño textil pueden estar logrados de dos formas distintas. La primera es entretejiéndolos durante el tejido de la tela en el telar. Mientras que la segunda es aplicándolos después de elaborada la tela; ya sea bordándolos, pintándolos, estampándolos o aplicando otro tipo de ornamentos. La función del tejido a través del diseño y del estampado es decorar las telas para embellecerlas, y el propósito de esta decoración tuvo como origen manifestar las creencias de los pueblos antiguos u originarios de Mesoamérica.

Los patrones o secciones de franjas colocadas en las telas derivan del simbolismo de los cultos religiosos, del cual surgieron figuras como el rombo, triángulo, curvas, zigzag, manchas, serpientes y otros.

En los códices del cielo esta dibujado como una franja horizontal de tres colores: rojo, azul, amarillo, colores que hasta la fecha se usan mucho en las prendas de las comunidades mesoamericanas. Para el ser humano el cielo es inaccesible, su altura sin límite y su eterna presencia influyeron en su mente formando la idea de lo inalcanzable.(3).
El bordado
Un bordado está compuesto de diversas puntadas que al unirse unas con otras forman diseños florales, geométricos y decorativos de diversos materiales como algodón, seda, oro y plata. Algunos pueblos originarios de méxico portan ropa de manta ricamente bordada. Los motivos que se plasmen en la indumentaria son una representación cultural que se deriva del mundo animal, vegetal y de los fenónemos naturales que los rodean.

[…] Amatlán, pueblo de indios de la raza mexicana, es por su importancia la tercera población del Cantón –de Córdoba-, posee una iglesia parroquial y dos escuelas. Amatlán se distingue de otros pueblos de indígenas, por su riqueza, su amor a la instrucción y celosos que se muestran en sus moradores por defender sus derechos de ciudadanía.

Cuenta con cerca de dos mil habitantes. Se halla sobre la línea del Ferrocarril Agrícola . Los habitantes de Amatlán son notables por el apego a sus antiguos usos, tradiciones y manera de vestir. A fin de que esta aserción no aparezca exagerada, me bastará citar un hecho. Animados algunos indígenas de las más loables intenciones, procuran que sus hijos se instruyan, aun en los ramos profesionales, en los mejores colegios del Estado; mas al regresar a su lugar los educandos, tras larga ausencia, fácilmente se desprenden de los hábitos últimamente adquiridos, acomodándose a sus antiguas costumbres y trajes…" Antonio García Cubas.
La indumentaria.

A causa de un proceso social , económico y religioso que dominaba a las sociedades mesoamericanas, existían  claras diferenciaciones en la indumentaria de las distintas clases sociales. Estaba prohibido por ley el uso de algunos tipos de indumentaria, materiales, adornos, emblemas, colores, e incluso se regulaba el largo del traje según la categoría de la gente.

El traje, tanto de hombre como de mujer, era básicamente simple pues estaba basado en pocas prendas. El hombre amateco de complexión generalmente robusta, de piel morena clara, de carácter serio y trabajador de campo, lucía su calzón de manta, pantalón y camisa con manga tres cuartos y/o larga; coyocotón y huaraches, sombrero de ala ancha o palma para cubrirse del sol y el cual levantaba ligeramente cuando saludaba a una dama o algún conocido cuando andaba por los caminos pedregosos del pueblo. La faja para una prenda que llevaban ambos sexos, perduró a través de los siglos como resultado de formas más funcionales y acorde con el sentido de la estética.

La mujer amateca luce con orgullo y elegancia el huipilli o hupil, que consta de tres lienzos de tela, ambos principalmente de manta o lino, antiguamente confeccionado en telar de cintura; doblado con una abertura para introducir la cabeza y dos más para los brazos cuando va cerrado; holgado con mangas extendidas; sobre éste se bordan diversos motivos propios de la identidad amateca como animales, aves y conejos, flores, cañas y estrellas en diferentes colores; la altura de la enagua, enredo, que rodea la cintura, es con una caída hasta el tobillo sujeta con una faja, que en algunos casos puede contar con hasta tres pliegues.

Cuentas de coral y collares, con monedas de oro y plata, acompañan el vestuario, aunado a los aretes de oro o coral, rematando el conjunto con el cabello trenzado y entrelazado con un listón de seda en combinación con el matiz predominante del blusón. El 'huepilli' era una camisa ancha sin mangas, que se limitaba en el uso a las nobles  y era una prenda ceremonial. La mayoría de las mujeres iban descalzas y solamente las de más alto rango usaban sandalias tejidas de ixtle.

"Los nahuas de esta zona, eran mas ricos que sus vecinos gracias a sus cultivos de piña y vainilla, esto les permitió utilizar materiales mas finos en la confección de sus prendas y adornos costosos como collares con monedas de plata, oro y corales.

El huipil de gala se elaboraba con lino importado y se bordaba con hilos de seda de colores en puntos muy fino. Además del huipil llevaban un enredo atado con una faja que compraban a las mujeres de Tequila. Sobre la lía llevaban un canesú de manta. Actualmente en Amatlán de los Reyes confeccionan prendas similares, pero elaboradas con materiales más económicos". (La elegancia en el vestir, pueblos nahuas de México).

La concepción del cosmos que comparten hasta la actualidad los pueblos indígenas del estado de Veracruz, nace del sincretismo elaborado entre la antigua tradición mesoamericana y la religión católica producto del proceso de evangelización española. El principio fundamental de la concepción del universo surge de las oposiciones entre dos partes que se complementan. Los numerosos pares de opuestos denotan y dan vida a este principio dual… arriba se encuentra el mundo de los humanos, y abajo el mundo de los antepasados, de los muertos .

Y esto se ve reflejado en la ornamentación del hupil amatleco, puesto que en su diseño la costura alrededor del cuello hace referencia a la vida, al agua, las flores y los animales, ese centro matriarcal por antonomasia, en uno de los varios diseños que elabora la mujer amatleca, de entre los que destacan:

Huipil de uso diario.
Bordado con listones de color alrededor del cuello, al centro y en los extremos,  o en la mayoría de los casos sin bordado alguno, como su nombre lo indica era para la cotidianidad.
Niña de aproximadamente 6 años que viste el huipilli de uso diario en Amatlán de los Reyes. Foto: Fototeca INAH ca. 1900
Huipil de flores.
Manufacturado con ramilletes de flores multicolor principalmente tulipán silvestre (Hibiscus L), floreciendo y en botón, originándose de los pliegues interiores del cuello hacia el centro del huipil; esto como referencia a los linderos floreados con los que antaño contaban las propiedades de los habitantes de Amatlán para delimitar su propiedad.
Mujer amateca que ostenta el Huipilli de flores, originaria de Amatlán de los Reyes, Ver. Foto: VisitAmatlán
Detalle de las flores plasmadas en el Huipilli de flores de la Villa de Amatlán de los Reyes, Ver., corresponde al tulipán y se marcan 7 pétalos. Foto: VisitAmatlán.

Huipil de estrellas.
Considerado vestido de gala, en ella predominan, como su nombre lo indica, las estrellas, representando el resplandor del cielo nocturno, lo divino o espiritual. Además el ecosistema de Amatlán hace presencia en el matizado de este bordado, las montañas, el agua de los ríos, la flora y fauna característica del lugar, la dualidad de la cosmovisión nahua.
Mujer que viste el hupilli de estrellas, bordado en Amatlán de los Reyes, Ver. Foto: Fototeca INAH

Huipil de boda.
Totalmente distinto a los anteriores, la elaboración de este huipil evoca los diseños de la región mixteca del estado de Oaxaca, está elaborado principalmente en un solo lienzo con una tonalidad roja carmesí o bermellón, con listones en tonalidades azules y verdes, alrededor del cuello, en los extremos derecho e izquierdo y en el interior del mismo; algunas veces en el cuerpo central presenta troquelados con grecas, flores y animales.
Mujer, probablemente encinta, que viste el huipilli ceremonial de boda utilizado en Amatlán de los Reyes, Ver. Foto: I.O.

Además, se dice que el largo de los huipiles puede indicar una funcionalidad específica ante las jornadas de cosecha de piña, pues las espinas podían provocar daños en la piel de la mujer, colaboradora asidua en esta actividad.

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* Tradición Oral Amatlán de los Reyes
1. Rodríguez Velasco, Griselle. Origen del textil en Mesoamérica. IPN. México. 1995. pag. 302.
2. Textiles Indígenas, Patrimonio Cultural de México. Fundación cultural Serfín, México, 1996. pag. 63.
3. Hollen, Norma. Introducción  a los textiles. Limusa, Noriega Editorial. Mexico, 2007. pág. 355.

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