martes, 5 de enero de 2016


Contrario a lo que se conoce actualmente, la vestimenta de la mujer amatleca, consistía, como ya hemos mencionado anteriormente en este espacio, de una 'enagua o enredo', un huipil o blusón ancho elaborado en algodón, lino o manta, algunas veces bordado con personajes de animales, flores, estrellas entre otros; collares con cuentas de coral y, algunas veces, aretes y sandalias.

Generalmente el huipil, que se utilizaba para lo cotidiano, carecía de bordado o si lo presentaba sólo lo tenía alrededor del cuello o algunos listones en el cuerpo del huipilli; y se acompañaba con collares y aretes cuando se contaba con ellos ya que estos eran parte de la economía familiar.

Sin embargo, también se bordaban huipiles magistralmente , cubiertos con estrellas, randas multicolor, flores, animales y grecas los cuales eran utilizados en los días de fiesta; bautizos, mayordomías y hasta bodas.

Otro argumento, muy arraigado actualmente, es que todas las mujeres se casaban de un huipil derivado de la mixteca oaxaqueña de color rojo bermellón o vino, pero como ya apúntamos, solo aquellas familias o doncellas que tenían posibilidades económicas suficientes para adquirir uno de estos ejemplares podía ostentar este 'vestido', sin demeritar a los diseñados con flores, listones o estrellas con guarnición de encaje realizado a mano.

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