En la industria textil en Mesoamérica se requería
el conocimiento de la cría de determinados animales y de cultivo de plantas
específicas como en el caso del cultivo y producción de algodón. El algodón es
la primera fibra empleada, con la invención del malacate o uso hilar,
constituido por una varilla de madera y un disco de arcilla usado como
contrapeso, a manera de volante y posteriormente usado en telar de cintura,
para la elaboración de lienzos o telas de donde se originaba el vestido.
Estos dos elementos hicieron posible el desarrollo
de la industria textil masoamericana, cuya importancia y significado tuvo
enorme valor en cada uno de los actos de la vida de los pueblos originarios y su
empleo continúa hasta la fecha en algunos pueblos de México y
Centroamérica.
Los vestidos de algodón eran usados en las regiones tropicales, esta tela era considerada de lujo o para personas privilegiadas. Mientras la gente del pueblo vestía de henequén, ixtle, lechuguilla y otras fibras. (1).
Los vestidos de algodón eran usados en las regiones tropicales, esta tela era considerada de lujo o para personas privilegiadas. Mientras la gente del pueblo vestía de henequén, ixtle, lechuguilla y otras fibras. (1).
Los textiles tenían varias funciones en las
sociedades mesoamericanas; por ejemplo en la vida diaria se utilizó como abrigo
corporal, mientras que en el plano económico las mantas integraron una parte
importante del tributo que los pueblos enviaron a los mexicas y por ello
constituyó una forma de moneda que se utilizó como estrategia comercial.(2)
Durante el siglo XVI –y
desde su origen hasta la llegada de los conquistadores Españoles-, en las culturas
autóctonas, como es el caso de Amatlán de los Reyes, se producían en malacates
y telares de cintura telas y lienzos de algodón; la materia prima para enviar como tributo al Imperio
Azteca, ya que en tiempos prehispánicos las naciones que formaban parte de la
Triple Alianza, exigían -como tributo obligado- dotaciones de telas de algodón,
particularmente ‘coyuche’, en cantidades que aún hoy parecen sorprendentes; así
como para confeccionar sus vestiduras.
El cultivo del algodón
‘coyuche’ abarcaba todas las regiones cálidas de los litorales mesoamericanos,
así como algunos valles y mesetas. La utilización de esta fibra vegetal está
íntimamente vinculada al desarrollo tecnológico y cultural de nuestro país.
Fray Diego Durán, dominico
autor de la Historia de las Indias de la Nueva España, nos da testimonio sobre
el uso y procesamiento de éste:
[…] Grandísima cantidad de fardos de algodón, así de lo blanco como de lo amarillo, mantas que eran cosa de espanto; dellas de a veinte brazas, dellas de a diez, dellas de a cinco y a dos brazas, conforme a cada provincia podía; mantas de señores riquísimas, de diferentes labores y hechuras, tan ricas y tan vistosas que unas tenían grandes azanefas labradas de colores y plumería... en la ropa de algodón, labrada y pintada, uvo gran curiosidad y lindeza, pulideza y galanía...
Vestimenta
del varón amatleco
Hasta por lo menos
finales del siglo XIX, en las calles de Amatlán de los Reyes, caminaban los
amatlecos vistiendo un ‘calzón’ de manta corto conocido como 'cotón de coyuchi’
(ya que estaba elaborado con algodón del mismo nombre), y ‘cajones’ (pantalones
cortos que llegaban debajo de la rodilla), manufacturado en telar de cintura, entintado
naturalmente de un color marrón; sin embargo debido a una prohibición caprichosa,
sobre su uso, que decretó el Presidente Porfirio Díaz, evitó que los varones
usaran su calzón de manta haciendo obligatorio el uso del pantalón en
pueblos y ciudades, en el tenor de modernizar el país, dejando de lado un signo
de retraso económico y social.
Por lo tanto a partir
de 1887 y la primera década eran muy pocos los habitantes que ostentaban esta
vestimenta y dieron paso al llamado ‘calzón de manta’ color blanco, que consta
de pantalón como tal –o calzón- y camisa – ‘coyocotón’, un apócope del nombre
anterior-, pero con características ligeramente diferentes, con mangas y un
recogido en el pecho, con algunos bordados de grecas en los puños de las mangas,
que los hacían distinguirse en la zona centro de nuestro estado.
Dentro de los afiches
que complementaban este vestuario sombrero de palma de diversos estilos, paliacate
(cuyos primeros diseños provenían de Pulicat, India) que era portado en el
cuello para secar el sudo o limpiar el rostro, así como huaraches, con suela de cuero o
más recientemente de llanta automotriz.
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Bibliografía consultada
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1. Rodríguez Velasco, Griselle. Origen del textil
en Mesoamérica. IPN. México. 1995. pag. 302.
2. Textiles Indígenas, Patrimonio Cultural de México. Fundación cultural Serfín, México, 1996. pag. 63.
3. Hollen, Norma. Introducción a los textiles. Limusa, Noriega Editorial. Mexico, 2007. pág. 355.
2. Textiles Indígenas, Patrimonio Cultural de México. Fundación cultural Serfín, México, 1996. pag. 63.
3. Hollen, Norma. Introducción a los textiles. Limusa, Noriega Editorial. Mexico, 2007. pág. 355.
4.
http://www.jornada.unam.mx/2012/06/16/cultura/a03n1cul
5.
http://mexiconuevaera.com/opinion/2015/02/25/1887-porfirio-diaz-prohibio-el-uso-del-calzon-de-manta
6.
https://www.mexicodesconocido.com.mx/el-algodon-coyuche-un-legado-casi-extinto.html
7.
http://www.letraslibres.com/mexico-espana/paliacate-mascada-cotense-0








