jueves, 2 de marzo de 2017


Los antiguos habitantes de Amatlán de los Reyes, sabían perfectamente lo que significaba ser un 'naualli' (nahual); un brujo propiamente, que de noche asustaba a los hombres y a niños, por lo que quien realizaba este 'oficio' se le daba bien todo lo que tenía relación con los hechizos de forma aguda y astuta, aprovechándose y no dañando a nadie.

[...] Sin embargo el que es maléfico de este oficio hace daño a los cuerpos con los echizos, y saca de juicio y ahoga; es embaidor o encantador.1

El término 'naual' o 'nahual' era un término que podía aplicarse a todo aquel hombre sabio y con poderes sobrenaturales, protector de los demás, aunque tenía la contraparte, como brujería, con el poder de transformarse, en algún animal o en fenónemo atmosférico, de manera muy semejante a las brujas europeas.

"...Si el que nacía en el signo ce quiahuitl, era noble, se hacía 'nahualli', en algo se transfiguraba; quizá tenía por nahualli una fiera. y si era 'macehualli', tambiébn ese era su oficio. Quizá se hacía salir en un pavo, quizá en una comadreja, quizá en un perro. cualquier cosa era su transfiguración, se hacía 'nahualli'.

En esta separación de nahual benigno y maligno, éstos ultimos eran llamados 'come corazones' (teyolloquani), por que hechizaban a la gente por odio y le comían el corazón.

Existen muchos registros de estos seres en Códices precolombinos y manuscritos de frailes venidos a México; se dice que los 'naualli' pudieron tener un dios protector llamado Nahuapilli (Príncipe Mago), con un aspecto como el de Tezcatlipoca, dios creador invisible, oscuro y aéreo, quien también se transfiguraba en animales, como el coyote, forma en la que se le representa en el Códice Borbónico, entre otros.

En cuanto a los requisitos para ser 'nagual', se señala que las personas deben nacer con  con la vocación, es decir, eran elegidos por el dios de la lluvia Tláloc; las señales de los elegidos eran ciertas marcas corporales, como dos remolinos en el cabello o algunos defectos.

También eran una señal de elección el haber nacido bajo un buen signo calendárico y, particularmente en Amatlán de los Reyes, no se descarta la posibilidad de que estas personas ingirieran plantas alucinógenas, como hongos por ejemplo, ya que el dios de la lluvia era el patrono de la mayoría de estas plantas y de los hongos, como ha registrado el etnólogo amateco Luis Reyes García y el etnobotánico Robert Gordon Wasson en nuestra Villa.

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Para saber más:
1. Sahagún, Historia...,III, 117.
2. Códice Florentino, Libro 5, 31. López Austin, cuerpo humano...I, 418
3. Aguirre Beltrán, Medicina y magia, 40.

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