lunes, 10 de agosto de 2015

La prensa extranjera comunicaba de manera esporádica artículos periodísticos sobre la vida de los indígenas de México, así como los reportajes de los viajeros internacionales que plasmaban sus experiencias en estos importantes boletines para dar cuenta la riqueza cultural y natural de las regiones mas importantes de nuestro país.

He aquí entonces una nota del sábado 21 de noviembre de 1908 del periódico Deseret Evening News, un periódico publicado en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos, uno de los más antiguos de Utah (EE. UU), publicado continuamente y tiene la circulación más grande del domingo en el estado y la segunda circulación diaria más grande detrás del Salt Lake Tribune; propiedad de Deseret News Publishing Company, una subsidiaria de Deseret Management Corporation, una compañía holding propiedad de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia SUD). Desde 1974 el Deseret News también ha publicado el Almanaque de la Iglesia, una edición anual que lleva los hechos de la Iglesia LDS y las estadísticas editadas por el personal de Church News.

En dicha nota mencionan una leyenda de Amatlán de los Reyes y su protagonista 'Ocelotl' (Ocelote), un mensajero azteca que acudió a vislumbrar la llegada de los Españoles a Veracruz, enviado por el emperador Moctecuzoma, a traer un informe sobre estos hombres, sus vestimentas y formas de manejarse; quien en su camino de regreso de Veracruz, pasó por Amatlán de los Reyes y se instaló en esta villa, en donde la gente se reunía alrededor de él para escuchar lo que tenía que decir.

Ocelotl les habló de las caras de los extranjeros, sus vestidos, que brillaban tan brillantes como el sol mismo; las grandes bestias que montaban, y cómo llegaron armados con el arma del dios del trueno y del relámpago. Los habitantes de Amatlán se reunieron en la plaza pública y cuando los jefes oyeron la historia de Ocelotl decidieron que los recién llegados eran en realidad los guerreros del Emperador del Sol y que, por lo tanto, no había ningún impedimento para enviar un mensaje a Cortez diciendo que habían decidido convertirse en sus amigos.

Además se menciona que Amatlán de los Reyes era como una China en México, pues se había construido una muralla alrededor de sí, y ningún hombre podía pasar esa pared sin el permiso de las autoridades, ya que en Amatlán los extranjeros se veían con sospecha y desconfianza hasta tal punto que ni siquiera los comerciantes eran admitidos en la ciudad sin un permiso especial de las autoridades. Todas estas cosas contribuyeron a hacer de Amatlán la comunidad curiosa que es.

Indica además, que a la gente de Amatlán, sobre todo a las mujeres, les gustaba mucho el vestir bien, y que eran muy aficionadas y hábiles en la costura y manufactura de sus vestidos de fiesta, ya que en ellos se prodigaba una gran cantidad de paciencia, tiempo y trabajo, sin olvidar que reconoce a la mujer amatleca como una criatura hermosa, y en general que tienen características mucho mejores que las de la mayoría de las otras tribus indígenas que les rodean.

Pero sin más preámbulo aquí le dejamos a Ud la nota completa, disfrute.


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