martes, 7 de abril de 2015

“las cosas suceden como Dios quiere y a nosotros nos toca seguir trabajando en la parcela que nos tocó labrar”

Cayetano Reyes García
 El primer profesor de El Colegio de Michoacán que conocí fue a Cayetano Reyes García, cuando en 1983 presenté mi examen de admisión para ingresar a la Maestría en Estudios Rurales. Con cierto rigor examinó mi curriculum y comentó “vamos a ver si es cierto todo lo que dice aquí”. Con el tiempo comprendí que “ese vamos a ver...” no fue un comentario que pusiera en tela de juicio mi capacidad y primeros pininos en el medio académico, sino el banderazo de salida para una carrera en la que iba a aprender, como él decía, “a investigar investigando”.

Cayetano era un profesor dedicado en cuerpo y alma a la enseñanza de lo que consideraba un oficio noble: la investigación; como fiel seguidor de su ideal, combinaba la disciplina del trabajo con la generosidad del consejo, y los constantes llamados de atención para que sus alumnos no se distrajeran de lo importante: la capacidad de crítica y de descubrimiento ante lo que a primera vista parecía evidente. En 1981 el maestro Cayetano Reyes García fue invitado por don Luis González y González y por Jean Meyer para incorporarse al equipo de académicos, procedentes de diversas disciplinas, que fundaron el Centro de Estudios Rurales.

Proyecto original de carácter interdisciplinario, el Centro de Estudios Rurales tuvo en don Cayetano a un entusiasta colaborador para afrontar dos retos: el de conocer las diversas formacio nines históricas y espaciales de las sociedades rurales en el occidente de México, y el de producir, a partir de esta experiencia de conocimiento, un programa de posgrado para formar investigadores. Cayetano Reyes nació en Amatlán de los Reyes, Veracruz el 7 de agosto de 1943.

Originario de una comunidad indígena de raíz nahua, siempre tuvo en alta estima personal y profesional las contribuciones de las sociedades indígenas para comprender nuestras identidades y culturas. Aeste tema le dedicó gran parte de su obra académica. Aprincipios de los sesenta realizó sus primeros estudios de licenciatura en historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana y posteriormente ingresó a la Maestría en Historia Universal en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. En 1972 obtuvo la licenciatura en etnología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y sin dar respiro a su afán de formación, realizó entre 1972 y 1976 una Maestría en Etnohistoria en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Al final de su caminar por la vida, don Cayetano se encontraba preparando su disertación doctoral para obtener el grado de Doctor en Antropología por la UNAM. De 1970 a 1976, Cayetano Reyes laboró en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México y en el Departamento de Estudios Antropológicos del INAH. Como primera experiencia profesional, combinó las dos especialidades de su vocación científica: la historia de México y la etnohistoria.

La primera de ellas rindió sus primeros frutos en el proyecto dirigido por Daniel Cosío Villegas sobre la Historia de la revolución mexicana, publicada en veintidós volúmenes; coordinados por Jean Meyer los tomos 11 y 12, dedicados al periodo de Plutarco Elías Calles, cuentan con las colaboraciones de Cayetano Reyes y Enrique Krauze. Su segunda especialidad se desarrolló en el marco del “proyecto Cholula” del INAH, en donde investigó los ecosistemas en las cuencas de México y escribió su tesis de maestría en etnohistoria, que le valió la distinción cum laudem por el trabajo Altépetl, la ciudad indígena. Cholula en el siglo XVI.

El último libro de Cayetano Reyes, publicado en el 2001 por El Colegio de Michoacán, fue una revisión a distancia de este escrito. Por sus aportaciones realizadas al estudio de la región de Cholula le fue otorgado, en 1988, el premio especial Atanasio G. Sarabia del Fomento Cultural BANAMEX.

Cayetano también dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzo a otra veta de trabajo paciente y minucioso, comparable al del “microhistoriador hormiga” de acuerdo con Luis González, que fue la catalogación de documentos históricos, rescatados de diversos archivos públicos y particulares.

De 1976 a 1980 trabajó en el Archivo General de la Nación, ocupándose del Departamento de Paleografía y Archivonomía. Durante esta etapa realizó investigaciones acerca de las instituciones coloniales, las relaciones sociales entre la población nativa y los colonizadores, lenguas nativas de México, paleografía, diplomática e instrumentos jurídicos mexicanos: cacchiques, mayas, mixtecos, nauas, otomíes, zapotecos y zoques. De esta época data la publicación de varios artículos en el Boletín del Archivo General de la Nación, así como su supervisión en la elaboración de catálogos de diversos ramos y de manuales técnicos.

En 1981, cuando Cayetano Reyes ingresó a El Colegio de Michoacán trajo consigo una vasta experiencia que enriquecería la vida académica de esta institución durante los veintiún años que laboró en ella. Las líneas de investigación que desarrolló abarcan varios temas: las historias de las sociedades rurales de Michoacán, de los actores sociales que las dinamizan (comuneros, ejidatarios, rancheros, empresarios agrícolas, productores agropecuarios), de los procesos de transformación territorial y del paisaje agrario, y de los conflictos por la tierra. Además de estos temas propiamente rurales, don Cayetano participó en el proyecto de la historia de Colima, investigó sobre la política educativa en Michoacán, y en los últimos dos años le interesó el tema de las fronteras sociales y culturales del occidente de Michoacán. En todos estos temas mantuvo una prolífica producción publicada en libros, capítulos de libros, artículos en revistas académicas, además de las ponencias y conferencias que gustaba dar.

Cayetano fue profesor de alrededor de once generaciones de estudiantes que se han formado en los programas de maestría y doctorado del Colegio, pero también lo fue de otros alumnos, procedentes de instituciones externas. Impartió cátedras en historia rural de México, de paleografía, de archivonomía, de diplomática, de lengua náuatl, de métodos y técnicas de investigación. Dirigió cinco tesis de maestría, cuyos autores obtuvieron el grado en El Colegio de Michoacán, y tenía en curso otras nueve tesis en las que participaba como director o asesor, a nivel de maestría y doctorado. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde 1987, realizó con éxito su última renovación en el nivel 1 a principios del año 2002.

Infatigable investigador, profesor y colega, no claudicó en medio de la enfermedad que minó su salud, hasta su deceso el martes 30 de julio del 2002 en la ciudad de Zamora, Michoacán. En una fiesta familiar a la que varios de sus amigos fuimos invitados para celebrar su 58 onomástico, nos dijo lleno de optimismo: “las cosas suceden como Dios quiere y a nosotros nos toca seguir trabajando en la parcela que nos tocó labrar”.

Y en efecto, de manera ejemplar don Cayetano siguió luchando en su parcela hasta el último momento. Su modestia, sabiduría, generosidad y profesionalismo es un patrimonio que nos dejó a sus alumnos, colegas y amigos, para recordarlo con afecto y respeto.
Miguel J. Hernández M.
Jacona, Mich. octubre 2002.

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