Amatlán de los Reyes, tiene un papel importante en la fundación de la Ciudad vecina de Córdoba, pues fue aquí el lugar en donde se dieron cita, 17 de los llamados 30 Caballeros a escuchar misa y organizar todos los preparativos para la fundación de la Villa.
El Dr. Joseph Antonio Rodríguez y Valero, en su obra Cartilla Histórica y sagrada descripción de la Villa de Córdoba y gobierno de su Santa Iglesia parroquial, dice al respecto:
Del motivo que hubo para la Fundación de la Villa de Córdoba; y noticia de sus treinta pobladores.
El servicio de la Real Corona, y la mayor honra, y gloria de Dios nuestro Señor, fueron los altos impulsos, que movieron los nobles corazones de D. Juan de Miranda, D. García de Arevalo, D. Andreés Nuñez de Illescas y D. Diego Rodríguez, vecinos del Pueblo de San Antonio Huastusco, para haberse hecho, como fueron Procuradores isignes de la Fundación.
Presentador en la Corte de México, ante la grandeza del Excmo. Señor Vi-Rey D. DIEGO FERNANDEZ DE CORDOVA, trasladaron sus deseos en las breves cláusulas de un Memorial, alegaron en él, que en los prajes, que desde entonces aún tienen la nomenclatura de Totutla, Palmilla, Tumbacarretas, y Totolinga, estaban infestados con distintas tropas de Negros cimarrones, que sin temor de Dios con insultos gravísimos hostilizaban este desierto territorio, y sus Pueblos circunvecinos.
Que armados, y con temeraria osadía se presentaban a todos los pasageros, causando en ellos atroces homicidios, por quitarles sus vestiduras, y demás bienes, que cargaban consigo.
Que llegaba a tanto el ánimo de sus depravadas intenciones, que formados en escuadras asaltaban los carros y las recuas, en donde para el despacho de las flotas, se conducíabn la Real Hacienda de su Megestad, y los intereses de varios particulares.
Informado el Vi-rey del gran servicios que pretendían para ambas magestades, satisfecho igualmente de que el territorio en donde la Fundación se proyectaba era de buena temperie, y no tan cálido como se imagina. Que los aires eran saludables, que la tierra era grande manera fértil y abundante y con efecto se experimenta, que produce cuantas semillas, y plantas en ella se cultivan hasta algunas, que piden temperamentos frígidos. Que se fecundaba con aguas corrientes, que aunque no abundan mucho, ni sus caudalosos ríos están muy inmediatos, pero a lo menos sus circunvecinos arroyuelos rara vez se escasean.
Informado de que todo el territorio estaba vestido de copiosasy, eminentes montañas, en donde abundantemente se crian nobilísimos cedros, nogales, aromáticos bálsamos e innumerables especies de árboles robustos, frondosos, incorruptibles, y de colores exquisitos oportunos todos para la fábrica de los Templos y casas. Que tenía espacios los Valles para pastos y dehesas; hermosos Collados para la común diversión: y serranías de piedras de cal inmediatas y otros materiales útiles a la pretendida población, libró en nombre del Rey su licencia, y fundación a los veinte y nueve días de noviembre del año de mil setecientos, y diez y siete.
Tenía el Real Título por expresa órden que la nueva población de españoles había de tener por nombre la VILLA DE CORDOVA, tomando el apellido del Excmo. Sr. Vi-Rey, que lo había despachado.
La serie de los treinta pobladores es como sigue:
1. D. Cristobal de Miranda. | 2. D. Alonso de Galván | 3. D. Andrés Nuñez de Illescas | 4. D. Diego Rodríguez | 5. D. García de Arévalo | 6. D. Juan de Miranda | 7. D. Miguel Fernández | 8. D. Alonso Molina | 9. D. Juan Francisco | 10. D. Andrés Chacón | 11. D. Francisco Pérez | 12. D. Fernándo del Castillo | 13. D. Juan Granados. | 14. D. Diego Díaz | 15. D. Juan Moreno | 16. D. Fernándo de Arellano | 17. D. Pedro Gonzáles de Araujo. | 18. D. Baltazar Blanco | 19. D. Alonso García Valero | 20. D. Agustín de Alcalá | 21. D. Joseph Brito Lomelín | 22. D. Juan García Valero | 23. D. Nicolás Blanco | 24. D. Joseph Blanco | 25. D. Marcos Blanco | 26. D. Antonio Brito Lomelín | 27. D. Juan Cid | 28. D. Pedro Rodríguez | 29. D. Antonio López | 30. D. Martín Hernández.
Todo el número de estos treinta individuos fué conforme al Real Título, el que compuso el lucido cuerpo, que había que formar la nueva Villa de Cordova. Pero es digno de reparo que los primeros diez y siete individuos son los que en el primer Libro están constantes, por primeros fundadores; los trece subsecuentes fueron los agregados, para el complemento de los treinta pobladores.
El día de la Fundación, su acto, y sus circunstancias.A el antiguo pueblo de Amatlán de los Reyes, lo reconoce esta Villa por se la gloriosa cuna, en donde se dieron a luz las primeras disposiciones de la fundación. Congregados en él, en veinte y seis de abril del año de mil seiscientos, y diez y ocho, los primeros diez y siete pobladores, impetraron para su mejor acierto el divino socorro por medio de una Misa cantada, que solemnizaron en aquella iglesia, con la pompa mas plausible, que pudieron.
Acabadoel sacrificio se retiraron a una de sus humildes chozas, que preparada estaba para Sala Capitular de su Consejo; presidía el lucido Congreso el Alcalde Mayor del pueblo de San Antonio Huatusco D. Francisco Soto Calderón, como Juez comisario, nombrado en el Real Título de la Fundación, habiéndole leído este y conferenciándose los puntos preliminares, procedieron arreglados a la Real instrucción nombrando sus cuatro primeros regidores, fueron caracterizados con este honorífico empleo con el común sufragio de todos los asistentes. D. Alonso Galván, D. García de Arévalo, D. Diego Rodríguez, y D. Manuel Fernández, a estas cuatro tocó hacer el nombramiento de alcaldes ordinarios, dieron sus voitos a D. Cristobal de Miranda y a D. andrés Nuñez de Illescas, para que en el nombre del Rey levantaran la vara de su justicia, formada ya la Villa, vinieron a tirar los cordeles, para la disposición de sus fábricas.
Hicieron mansión en la Loma de 'Guilango' (que allí se intitulaba este plano de tierra), para donde tenían proyectadas las medidas de su fundación.
Quedó en una mañana consumada toda dispisición de la Villa reservando para otra el repartimiento de los sitios de tierra consignados a los fundadores. Por ello regulo este día por el primero de su fundación, y fue el mencionado veinte y seis de abril del año de mil seiscientos, y diez y ocho, gobernando este dilatado imperio en el nombre del Rey Phelipe III. D. Diego Fernández de Cordova, marquéz de Guadalcázar.
Honró este príncipe a esta población española, dándole por nomenclatura su nobilísimo apellido de CORDOVA, para que desde su cuna gozara los más ilústres blasones, y quedó en nuestra gratitud tan glorioso nombre, que para estampar su grandeza no son capaces lienzos, todos los corazones 'cordovezes'. Muchas glorias granjearon para la fama póstuma los Philipos, Alehandros y Constantinos, caracterizando con sus nombres sus populosas ppoblaciones, pues en verdad que la gratitud de la Villa de Cordova, no tiene por menor felicidad la dicha con que inmortalmente blasona de haber sido fundada por D. Diego Fernández de Cordova1.
Aunque no faltaron disposiciones gubernamentales a favor de los indígenas… pero en realidad los despojos continuaron y las disposiciones jurídicas en general no se cumplieron.
Las necesidades de recursos que tenía la Corona y el deseo de los españoles de ampliar y legalizar tierras adquiridas de forma irregular originaron la composición de propiedades en beneficio de las haciendas, las cuales se consolidaron a medida que avanzó el siglo XVII.
---------------------------------------
1. Fuente: Cartilla Histórica y sagrada de la villa de Córdoba. Dr. Jose Antonio Rodríguez y Valero.
El Dr. Jose Antonio Rodríguez y Valero. Sacerdote que vivió a mediados del siglo XVIII. Realizón sus estudios en el Colegio de Todos Santos, en donde se graduó de doctor en teología. Cura propio, vicario foráneo y juez eclesiástico de Córdoba; colegial de Todos Santos y del gremio y claustro de su nacional y pontificia Universidad; catedrático del Colegio Palafoxiano de Puebla, comisariado de la Santa Cruzada y consultor del Virreinato; fue examinador sinodal del obispado de Puebla y opositor a la canongría rectoral del mismo.
Escribió la Cartilla Histórica y sagrada de la villa de Córdoba, cuya obra se ha conservado hasta la fecha como un monumento, a pesar de que en la parte histórica fué en la que el autor se ocupó menos. El Ayuntamiento de Córdoba, Ver., lo declaró el 3 de agosto de 1824, benemérito de Córdoba. El Dr. Rodríguez y Valero fue amigo de los indígenas; y a solicitud suya fue creado el curato de Amatlán de los Reyes, con el fin de favorecer a la raza indígena. Sus restos mortales se conservan en la iglesia de Córdoba.
---------------------------------------
1. Fuente: Cartilla Histórica y sagrada de la villa de Córdoba. Dr. Jose Antonio Rodríguez y Valero.
El Dr. Jose Antonio Rodríguez y Valero. Sacerdote que vivió a mediados del siglo XVIII. Realizón sus estudios en el Colegio de Todos Santos, en donde se graduó de doctor en teología. Cura propio, vicario foráneo y juez eclesiástico de Córdoba; colegial de Todos Santos y del gremio y claustro de su nacional y pontificia Universidad; catedrático del Colegio Palafoxiano de Puebla, comisariado de la Santa Cruzada y consultor del Virreinato; fue examinador sinodal del obispado de Puebla y opositor a la canongría rectoral del mismo.
Escribió la Cartilla Histórica y sagrada de la villa de Córdoba, cuya obra se ha conservado hasta la fecha como un monumento, a pesar de que en la parte histórica fué en la que el autor se ocupó menos. El Ayuntamiento de Córdoba, Ver., lo declaró el 3 de agosto de 1824, benemérito de Córdoba. El Dr. Rodríguez y Valero fue amigo de los indígenas; y a solicitud suya fue creado el curato de Amatlán de los Reyes, con el fin de favorecer a la raza indígena. Sus restos mortales se conservan en la iglesia de Córdoba.







